Dónde termina la fecha y hace falta un nombre
Tres de los números que cita una lectura completa no salen de una fecha de nacimiento por ningún camino. Son sumas sobre las letras de un nombre, y no hay forma de ordenar una fecha que los produzca. Esta página enseña la tabla, pasa un nombre por ella y da la única pregunta que hace falta para poner a prueba un sitio que te ofrece esos números sin preguntarte cómo te llamas.
La tabla de letras y un nombre sumado
La tabla que usa la numerología en inglés coloca el alfabeto sobre los números del 1 al 9, en orden, y luego vuelve a empezar: a=1, b=2, c=3, d=4, e=5, f=6, g=7, h=8, i=9; después j=1 hasta r=9; después s=1 hasta z=8.
Eso deja la tabla desigual de una manera que conviene notar. A ocho de los nueve dígitos les tocan tres letras; al 9 le tocan solo dos, la i y la r, porque el alfabeto se acaba dos letras antes de completar una tercera vuelta.
ANNA: a=1, n=5, n=5, a=1. El total es 12 y, por suma de cifras, 1 + 2 = 3.
Sus vocales, a y a, suman 2. Sus consonantes, n y n, suman 10, y después 1 + 0 = 1.
Antes de reducir nada, el total de las vocales y el de las consonantes vuelven a dar el total del nombre entero: 2 + 10 = 12. Eso vale para cualquier nombre y es la comprobación más rápida de que un juego de tres cifras del nombre se calculó de verdad y no se rellenó a ojo. Las tres se llaman por esas tres sumas: el nombre entero da el número de expresión; las vocales, el número del alma; las consonantes, el número de la personalidad.
Qué lee la tradición en las tres
En esta tradición el reparto se lee como interior frente a exterior. La suma de las vocales se toma por lo que se supone que alguien quiere; la de las consonantes, por lo primero que, según esa misma tradición, notan los demás; y la del nombre entero, por las dos cosas juntas.
La justificación que suele darse es que las vocales llevan el sonido de un nombre y las consonantes le dan forma: una analogía, no una deducción, y cada escuela la defiende a su manera. Lo que importa para leer un resultado con honestidad es que el reparto es una convención sobre la ortografía, no un hallazgo sobre nadie.
La tradición espera además que las cifras del nombre se lean junto a las de la fecha, y por eso una lectura completa cita las dos. Eso es una costumbre de presentación. Nada en la aritmética une una suma sobre letras con una suma sobre cifras.
Por qué ninguna forma de ordenar una fecha las produce
Una fecha de nacimiento es una cadena corta de cifras y no contiene ni una letra. La tabla de arriba asigna un número a cada letra, y no funciona al revés: saber que un nombre suma 3 no dice nada sobre qué letras lo produjeron.
ANNA suma 12 y se reduce a 3. MARY es m=4, a=1, r=9, y=7: un total de 21, que también se reduce a 3. Dos nombres distintos, un mismo número de expresión y ningún camino de vuelta desde el número hasta ninguno de los dos. Una fecha no puede aportar lo que el propio número no conserva.
Así que un sitio que ofrece un número de expresión, uno del alma o uno de la personalidad a partir de una fecha sola, o está calculando otra cosa y etiquetándola mal, o está rellenando el campo con la fecha y confiando en que nadie lea la etiqueta. Pedir el nombre no es un trámite: es el único sitio del que puede salir el dato.
Qué grafía usar y qué preguntas deja abiertas el método
En cuanto hace falta un nombre viene la parte incómoda: cuál. El del certificado de nacimiento, el de uso diario, uno tomado al casarse, uno transliterado desde otro alfabeto: cada uno da cifras distintas, y el método no tiene nada con lo que decidir entre ellos.
Las escuelas tienen preferencias y las enuncian como reglas, que no es lo mismo que tener un motivo. Una práctica defendible es calcular las versiones que te importen, anotar que difieren y tratar la diferencia como información sobre la aritmética y no sobre la persona.
Dos casos más pequeños tienen la misma forma. La y vale 7 en la tabla, pero si cuenta entre las vocales lo decide cada escuela: MARY tiene número del alma 1 con la y como consonante y 8 con la y como vocal. Las tildes no cuentan como letra aparte: á se suma como a. La que sí obliga a decidir es la ñ, que no está en la tabla inglesa — unas escuelas la suman como n, otras le dan valor propio —, y conviene que la fuente diga cuál usa. Los alfabetos no latinos tienen tablas propias, así que un nombre en su escritura original y ese mismo nombre transliterado son sencillamente dos sumas distintas.
Preguntas sobre las cifras del nombre
- ¿Qué nombre uso si mis documentos no coinciden?
- El método no tiene ninguna regla que lo resuelva. Se pueden calcular las dos versiones, y si dan cifras distintas eso ya merece verse: enseña cuánto del número venía de una decisión de grafía y no de ti.
- ¿La y cuenta como vocal aquí?
- En la tabla la y vale 7, y si se suma a las vocales lo decide la escuela, no la aritmética. MARY da número del alma 1 de una manera y 8 de la otra: ese es el tamaño del desacuerdo en un solo ejemplo.
- ¿Un número del nombre puede ser 11, 22 o 33?
- Sí. DAVID suma 4 + 1 + 4 + 9 + 4 = 22, y las escuelas que conservan los números maestros lo dejan ahí en vez de reducirlo a 4. La misma convención de números maestros vale del lado de las letras y del lado de la fecha.
- ¿Un apodo tiene números propios?
- Tiene sumas propias, porque las letras son otras. Si esas sumas significan algo es exactamente la misma pregunta abierta que con el nombre completo; la aritmética hace lo que le den y no sabe distinguir un nombre de otro.